sábado, 19 de febrero de 2011

Pienso:


Pero cómo te decides por una si en realidad lo que pasa es que te estás fraguando una guerra de fantasmas muertos, sí, muertos que se vuelven a morir de hambre, de un tiro en la sien o de pura soledad; una guerra en la que, por definición, nadie puede ganar


(correcto)

Y vuelvo a pensarlo:


"De alguna extraña manera las cosas encontraron la trayectoria justa desde una existencia miserable hasta lo maravilloso de un tiempo que realmente no corre: y te describen la vida como una fórmula, aunque tú sabes que la verdad es que hay una ecuación que describe cómo se va pasando de un estado a otro en la conciencia, y es como una sucesión de derivadas. Eso es lo que Cobb debió haber visto: no la simple matemática en la que una incógnita se revela si las piezas se mueven correctamente, sino un campo abierto para caminarlo. Y esa es la epifanía de la que no todos se percatan: si bien Cobb ya había encontrado la puerta para desaparecer, también encontró la manera de regresar a voluntad. Contrario al sentido común del que todos los hijos de puta hacen alarde, una vez hallado el fracaso, intentar de vuelta no es trivial. Esa es la vida. Y conociendo bien la estructura del juego, Aposté mis cartas. No se me puede culpar por eso".

lo mejor en meses

porque eso es lo que cuenta,

porque Santiago se nubla por las noches:

porque el tiempo sólo llueve

al cerrar la puerta por dentro.

martes, 15 de febrero de 2011

nosotros que nunca fuimos buenos con las palabras

Joven,
acaso no ve?
Que la suerte ya está echada.
Que el jinete no verá a quien espera ver.

Porque ya no es.

viernes, 4 de febrero de 2011

keep trying, but still.

Y, sí.
Yo tambien trato, traté.
Pero aún sigue ahí, en alguna parte, bien adentro.
Sigue y aparece de vez en cuando.
Tienes toda la razón.